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Cirugía Estética: Cirugía Corporal

LA LIPOSUCCIÓN LÁSER O LÁSER-LIPÓLISIS ES LA ÚLTIMA EVOLUCIÓN DE LA LIPOESCULTURA

El empleo del láser permite tratar de forma mucho más eficaz a pacientes y zonas del cuerpo que antes era casi imposible, con un postoperatorio más rápido, menos doloroso, y con menos inflamación y moratones.

Con esta técnica se pueden tratar pacientes con flacidez cutánea, se pueden tratar también zonas que antes eran de riesgo, como la cara interna de los mulos, los brazos, la papada, la espalda, etc.

A su vez, en zonas clásicas como las cartucheras, el abdomen y los flancos, los resultados que se obtienen son muy superiores a la liposucción tradicional, y como hemos dicho, el postoperatorio es más corto y menos doloroso.

Existen en el mercado varios láseres que se pueden utilizar para realizar la técnica de láser-lipólisis, pero sólo dos de ellos tienen la longitud de onda y la potencia necesarias para conseguir los resultados deseados.

Estos láseres actúan licuando la grasa –hacen estallar las células de grasa-, coagulan los pequeños vasos sanguíneos que se encuentran en el camino, y lo más importante, calientan desde dentro la dermis (la capa profunda de la piel), consiguiendo la retracción de la piel, que produce un efecto anti-flacidez.

Desde hace años se sabe que al subir la temperatura de la dermis se produce un efecto inmediato de acortamiento de las fibras de colágeno, lo que conlleva un estiramiento de la piel con efecto lifting. Además, la microlesión que se causa en la dermis estimula al organismo a producir nuevo colágeno, por lo que el efecto de estiramiento sigue aumentando y mejorando en los meses siguientes.

Técnicamente se requiere experiencia en el uso de estos láseres, ya que no sólo el resultado, sino también los riesgos, dependen de las potencias aplicadas, de la energía total utilizada y de la profundidad del tratamiento.

Cada tipo de piel y cada zona del cuerpo necesitan un ajuste diferente del láser.

Lo más habitual es empezar con un tratamiento de las capas más profundas con potencias muy altas, para destruir la mayor cantidad de células posible, para después realizar un tratamiento a potencia más baja en un plano muy superficial para conseguir el estiramiento óptimo de la piel.

Esta técnica puede ser aplicada a cualquier tipo de paciente. Los resultados son muy superiores a la técnica habitual y los postoperatorios más rápidos y menos molestos.


¿En qué consiste la intervención?

Dependiendo de cada caso, el número de zonas a tratar y la envergadura de la lipoláser, la intervención se puede realizar con anestesia local o con una suave sedación intravenosa.

Antes de entrar en quirófano se dibujan las zonas a tratar y se suministra la anestesia local a través de pequeñas incisiones de no más de 2-3mm.

Para eliminar la grasa se utiliza una canulita flexible de unos 2mm,en la que se encuentra la fibra óptica del láser. Se trata toda la zona a la potencia elegida transmitiendo la energía total que el paciente necesite.

Una vez tratada la zona profunda, se pasa a tratar la capa justo por debajo de la dermis con una potencia más baja.

Como resultado, la grasa se transforma en un material parecido al aceite, y que podría ser reabsorbido por el organismo, pero que es preferible eliminar aspirándolo con una canulita de unos 3mm para que el postoperatorio sea más rápido.

Finalmente se cierran las incisiones con un solo punto de sutura muy fino, y se pone una faja elástica.

¿Es doloroso el postoperatorio?

Los primeros dos días pueden resultar algo incómodos, ya que no se puede quitar la faja ni ducharse. Pueden notarse picores leves, sequedad de la piel, etc., pero el dolor es mínimo o inexistente.

Después de estos dos días, se realiza una primera revisión para permitir la ducha y el uso de cremas hidratantes, lo que los pacientes suelen agradecer porque se encuentran mucho mejor y pueden reanudar una vida prácticamente normal.

La faja hay que llevarla las 24 horas del día durante una o dos semanas, si bien se puede quitar para ducharse y para lavarla. Hacemos notar que en la liposucción convencional esta faja era necesaria durante al menos un mes, debido a una mayor inflamación.

¿Cuándo puedo disfrutar de los resultados?

Los resultados de una liposucción láser se ven claramente a las dos semanas, y siguen mejorando con el paso del tiempo. El resultado definitivo se ve a los dos o tres meses, a medida que se va regenerando el colágeno.

Es importante que el cirujano que la realiza tenga experiencia en liposucción tradicional y en el uso de estos nuevos láseres.

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